21 dic. 2007

PRAEFICAE


Las llamadas praeficae eran las encargadas de entonar los lloros, lamentos y plegarias fúnebres en el velorio de un difunto romano, cantos que recibían el nombre de naeniae. En los funerales de personajes ilustres los músicos le abrían paso a la procesión que se realizaría por una ruta más larga, e irían seguidos de estas praeficae con sus cantos.
Esta tradición romana, a lo igual que muchas otras, se ha mantenido hasta nuestros días y aún que ha ido sufriendo pequeñas variaciones con el tiempo, en general, se ha respetado mucho, quizás por tratarse de algo tan sagrado e importante como era el tema de la muerte. No hace muchos años, por ejemplo, aún se estilaba contratar a las plañideras (como son conocidas en nuestros días), a las que se les pagaba para que durante el velorio del difunto se colocasen delante del difunto y llorasen desconsolada y desesperadamente por su perdida, enumerando todas sus virtudes, lo que se iba a echar en falta, etc. El número de plañideras que tuviese el difunto era como un símbolo de prestigio para él y su familia, buscándose por eso siempre superar a la familia vecina o con la que se estaba enfrentado; eso si, esto siempre entre familias adineradas, que eran las que podían permitírselo. De todo esto puedo dar crédito por varios motivos: uno de ellos, que hace un par de años represente junto con un grupo de teatro en el que participaba una obra de teatro, en la cuál yo tenía el papel de una de las plañideras y se representaba fielmente esta realidad en la que un grupo de mujeres lloraba desesperadamente a los pies de la caja del fallecido, cuanto más altos, fuertes y desesperados fuesen los gritos mejor sería, y toda la escena en una sociedad no muy lejana a la actual. Y el otro de los motivos, es que cuando fallece alguien que es cercano a nosotros, vemos claramente como, sobre todo las mujeres mayores de la familia se quedan en el tanatorio desde que llega el cuerpo a velarlo todo el día e incluso también durante la noche, echo heredado claramente de esta tradición romana de las praeficae, aunque eso si, un poco modificada.

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